resistencia al cambio

Cinco estrategias para adaptarnos al cambio

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Los cambios, ya sean positivos o negativos, generan desequilibrio. Por eso, muchas veces nos resistimos a ellos aunque los hayamos buscado

El inicio del año es un momento  en el que muchas veces nos planteamos cambios.  Se concretan en objetivos, propósitos, etc.

A veces estos proyectos  se mantienen y otras tantas veces no.  Sin embargo, queramos o no, el paso del tiempo suele imponer cambios que no siempre aceptamos de buen grado, a pesar incluso de suponer mejoras en nuestra situación actual.

El otro día hablando con una amiga terminamos pensando en esto. Ella me contaba cómo desde hacía varias semanas se encontraba nerviosa, con ganas de llorar y con un pensamiento de desastre y catástrofe inminente.  Por más que pensaba a qué podía deberse, ella creía que nada parecía justificar esta situación

–       ¿Te ha pasado algo últimamente? -Le pregunté.

–       La verdad es que no. Bueno, sí, el mes pasado me cambiaron de oficina a una un poco más grande-  Me dijo.

–       Ah, qué bien ¿no? Llevabas tiempo buscando esta mejora.

–    Sí,  Pero es verdad que desde entonces estoy como angustiada. Y encima, me siento culpable por sentirme así,  porque creo que es injusto con toda la gente que lo está pasando mal ahora. Al fin y al cabo tengo trabajo.

–       ¿Crees que puede tener relación el cambio de oficina con  cómo te sientes?

–       No lo sé, puede. La verdad es que aunque por un lado sé que tengo que estar contenta,  por otro, siento miedo, angustia, catástrofe.

–       Bueno, puede ser el miedo al cambio. Al final aunque sean para mejor, siempre nos suponen un esfuerzo y a veces surgen resistencias que quizá no habíamos previsto en un inicio.

–       Si, si esto está muy bien y es muy fácil pensarlo pero ¿Cómo puedo hacer para sentirme mejor?, me decía ella.

La resistencia al cambio es algo presente en la mayoría de nosotros@s.   Al fin y al cabo, para modificar algo, primero hay que perder una situación inicial y las pérdidas, generan resistencia y negación, tristeza y miedo.

Si a éste cambio no le dedicamos la atención o preparación suficiente, se sumará al resto de tensiones del día a día pudiendo generar una sensación de angustia mayor de la que sería esperable.

¿Por qué me resisto al cambio?

  •  Por la  incertidumbre. La incertidumbre puede convertirse en un agujero negro que se traga toda motivación de avance. Pocas veces tenemos la seguridad completa de lo que va a ocurrir  si hacemos esto o aquello. Sin embargo, los cambios son inevitables, suceden aunque no los busquemos. Cuanto más huyamos de ellos, mayor será el impacto emocional que tendrán  en nosotros cuando acontezcan.
  • Nos cuesta centrarnos en el ahora. La mente vuela del pasado al futuro de una manera trepidante. Hay que realizar verdaderos esfuerzos para traerla al presente y que el foco de atención se centre en lo que tenemos delante.
  • Estos saltos del pasado al futuro, va unidos  en ocasiones con nuestra tendencia a idealizar el pasado o fantasear con el  futuro.  La vuelta al pasado es buena,  cuando de ella concluimos que si anteriormente tuvimos capacidad de superar algo, probablemente podamos resolver otras situaciones y cambios en la actualidad.

¿Cómo me puedo adaptar?

  1. Los cambios tienen un coste emocional por la pérdida de la situación pasada y la incertidumbre de lo que vendrá.  Esto es así incluso en los cambios que suponen mejorar. No te asombres de echar en falta cosas o situaciones que ya no tienes, es algo normal.

  2. No idealices ni las situaciones pasadas ni las que puedan venir.  Si el cambio viene dado por una decisión personal, ten en cuenta  que te encontrarás cosas buenas y  otras que no lo serán tanto. Eso no invalida nuestras decisiones.

  3. Si en el pasado has sabido superar dificultades y cambios, puedes estar seguro/a de que tienes muchas posibilidades de salir con éxito de los retos que te vayan surgiendo.

  4. Céntrate en el presente y la nueva situación que estás viviendo. Es la única forma de detectar los aspectos positivos y saber qué factores sí puedes controlar.

  5. Destierra los deberías. Exigirte a ti mismo/a sentirte de una manera determinada solo aumentará tu culpabilidad y malestar.

Yolanda P. Luna

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3 comentarios en “Cinco estrategias para adaptarnos al cambio”

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